http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2007/11/11/0003_6308231.htm
comienzos de los noventa, la entonces Cotop (ahora Política Territorial) que dirigía Xosé Cuíña inició los trabajos para construir la depuradora de Vigo. El proceso fue turbulento, quizás como un aviso no entendido de lo que vendría después. Concello y Xunta creían utilizar terrenos de la Xunqueira del Lagares de titularidad pública, pero un grupo de vecinos reclamó ante los tribunales. El resultado fue un retraso de varios años en el inicio de las obras y un triunfo de los particulares que incrementó el coste del proyecto.

En el verano de 1997, con un alcalde del PP en Vigo, se inauguró provisionalmente la instalación, que durante un año estuvo tutelada por la Xunta. Transcurrido ese tiempo, el Concello aceptó el traspaso de la planta con el voto en contra de la oposición.

Patos muertos

Otro aviso que casi nadie tomó en cuenta fue el fallecimiento de los patos que se soltaron en el Lagares coincidiendo con su entrada en servicio. Cuíña quiso dar una imagen sencilla de que la planta serviría para recuperar el Lagares y, por supuesto, la ría, pero las aves desaparecieron en pocos días, supuestamente con intervención de la mano del hombre.

A partir de ese momento se sucedieron las incidencias. En el plano positivo se certificó una mejoría en las condiciones sanitarias de la ría viguesa; no podía ser de otro modo pues antes de funcionar la depuradora todas las aguas de la ciudad se vertían directamente al mar. Sin embargo, poco a poco fue abriéndose camino la realidad de que la planta no había sido bien dimensionada y ello impedía el tratamiento de todos los residuos líquidos.

Una tercera cuestión fue la incidencia de la planta en la vida de los vecinos de la zona. Los olores nauseabundos se convirtieron en algo frecuente y de nada sirvieron las obras de mejora que se sucedieron. Pasados los años se confirmaba la necesidad de construir una nueva planta que sumar a la del Lagares y a las dos de menor tamaño que también tratan las aguas residuales de Vigo (Teis y Gondomar).

Polémica ubicación

Si difícil fue ubicar la depuradora inicial, muchísimo más costó definir dónde iría la que debería sustituirla. Con el precedente del Lagares ningún barrio se mostró dispuesto a semejante muestra de generosidad. Ante las dificultades, el gobierno anterior decidió situarla en el relleno de Bouzas, de titularidad portuaria, pese al rechazo de los vecinos de esta parroquia.

Todavía el año pasado la ex alcaldesa Corina Porro (PP) planteó la opción de una macrodepuradora en Baiona que atendería a todas las poblaciones de la parte sur de la ría. Tendría un coste elevadísimo, 400 millones de euros, pero garantizaría el vertido a mar abierto. Poco tiempo después se llegaba a un acuerdo para construir la nueva depuradora en el mismo emplazamiento que la actual, lo que fue entendido como una agresión por los ya indignados vecinos de Coruxo. Con semejante historial, a nadie sorprende lo ocurrido este fin de semana.

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