http://www.lavozdegalicia.es/carballo/2007/12/08/0003_6385690.htm
Eduardo Eiroa
8/12/2007
Si hace tan sólo un año edificar en la Costa da Morte era un negocio casi inmediato, el bum del ladrillo parece haberse apagado o al menos ralentizado, como consecuencia de la subida de precios y de la inseguridad jurídica creada a raíz de las denuncias y órdenes de paralización emitidas el año pasado por la Xunta contra más de 400 viviendas en Fisterra y Malpica. Así lo cuentan desde el sector inmobiliario, desde el que constatan que la venta de pisos en la costa se ha enfriado notablemente desde hace cerca de un año. También es menos alegre el mercado de viviendas en el interior. Desde las agencias explican que, además de las dudas de los clientes a causa de las denuncias urbanísticas aparecidas, pesa también la subida de tipos en las hipotecas.
En cuanto a las viviendas en contenciosos, sólo en Fisterra hay cerca de 400 pisos. El alcalde, José Manuel Traba, cuenta que casi todos ellos consiguieron que el contencioso desestimase la paralización cautelar de las obras que pedía la Xunta. Actualmente esos pisos se encuentran aún en litigio.
Uno de los promotores con problemas, Luis Lema Leis, propietario de Ele Tres, explica que poco se puede hacer mientras no termine el proceso judicial abierto. La negativa a la suspensión cautelar fue recurrida por la Xunta, y en ese estado del proceso se encuentran sus promociones, al igual que otras de la localidad. Aunque pueden seguir trabajando -algunos de los edificios estaban ya prácticamente terminados y hasta con muebles cuando la Xunta decretó la paralización- tienen muy difícil vender las viviendas, ya que los potenciales clientes prefieren curarse en salud y no arriesgarse a adquirir una propiedad que finalmente los jueces consideren ilegal.
Quienes tienen sus obras denunciadas tienen más difícil vender, pero tampoco lo tienen fácil el resto. En municipios tan turísticos como Corcubión han sido muy pocas las transacciones que se han hecho en las inmobiliarias en los últimos meses, según explican desde el sector.
La falta de ventas preocupa a los empresarios, que han de hacer frente en solitario a las deudas bancarias contraídas con las obras sin tener la posibilidad de empezar a vender, algo que también se deja sentir en otro punto donde las paralizaciones -en este caso efectivas- duran ya varios años: Quenxe.
Al descenso de ventas se le suma también un descenso en la alegría a la hora de construir. Aunque en núcleos como Cee aún hay promociones nuevas, en lugares como Fisterra los promotores han decidido esperar y el bosque de grúas que salpica la entrada de la localidad hace ya tiempo que no cuenta con nuevos árboles.
Las dificultades para vender también tienen que ver con los elevados precios que se piden por una vivienda. Por un apartamento en una zona como Quenxe, en Corcubión, casi sin servicios de ningún tipo, pueden llegar a pedirse 180.000 euros o más. El caso no es mejor en Fisterra, aunque recientemente los precios se han suavizado un poco o, al menos, han dejado de subir, estancándose en un tope de unos 150.000 euros. Además, algunas promotoras de la zona ha puesto en marcha campañas, como en otros puntos de España, para intentar captar clientes con regalos ante la falta de personas interesadas. Desde el sector explican también que los incendios del año pasado y el agosto lluvioso de este verano no contribuyeron a hacer la zona atractiva a los turistas de paso.
Una mención aparte merece Carballo, un núcleo que sigue creciendo en población y también en oferta de vivienda nueva. Los precios en la capital de Bergantiños siguen altos, acercándose a los que se piden en algunas localidades costeras, aunque sin llegar a las tarifas de los apartamentos de primera línea de playa.
RESPONSABLES:
"XUNTA DE GALICIA"
