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Hace un año, Cee, Baiona y Oia sufrieron importantes riadas que arrastraron piedras, barro y ceniza desde los montes quemados.
- Autor:
- Redacción digital
- Fecha de publicación:
-
8/10/2007
- Hora:
- Actualizada a las 16:17 h
Hasta cuatro inundaciones fue lo que tuvo que sufrir la localidad de Cee en el mes de octubre del año pasado. El río Brens arrasó a su paso varios puentes, pistas y carreteras y, de paso, se llevó por delante huertas, jardines y muros particulares, causando serios destrozos en las plantas bajas de numerosas viviendas, sobre todo de las más pegadas al cauce. Esta localidad coruñesa fue quizás el caso más llamativo de unas riadas que sobrecogieron a parte de Galicia, sobre todo, a aquellas zonas más afectadas por los intensos incendios del pasado verano, y en donde la «no vegetación» causada por los fuegos facilitó que el agua llegase antes de lo previsto a los ríos. Las lluvias, que en algunos concellos, marcaron los récords históricos de los últimos 50 años, arrastraron piedras, barro, troncos y ceniza y causaron un panorama desolador en muchos rincones gallegos. Además, en algunas localidades fueron los propios vecinos quienes protegieron sus viviendas y bajos comerciales con tablones y sacos terreros para impedir la entrada de agua y lodo en sus casas, mientras esperaban con temor la subida de la marea.
En la provincia de Pontevedra, los ayuntamientos más afectados fueron Oia y Baiona, con importantes pérdidas en viviendas, infraestructuras y comercios y con daños que se contabilizaron en más de 12 millones de euros.
Un año después
Transcurrido un año, y con las imágenes de las inundaciones en las retinas de muchos gallegos, la pregunta que se hacen los afectados mira en un único cauce, el de las ayudas. En el caso de Cee, lo que el Gobierno autonómico ha reparado son las vías de comunicación. Ya no hay calles destrozadas, aunque en alguna aún persisten socavones que recuerdan la fuerza del agua. La mayor parte de las pistas se han ido recuperando a través de inversiones realizadas -meses más tarde- por Medio Rural. Además aún no se han tomado medidas en los canales que atraviesan la localidad para evitar futuros daños. Se han iniciado las obras en uno de ellos, pero hasta el momento esa actuación se limita al derribo de un antiguo lavadero y a marcar el curso del nuevo canal. En el resto, las cosas están como estaban. Es más, el río Toba sigue pasando, con el cauce cubierto de maleza, bajo una casa a través de un paso de menos de un metro de anchura. Está previsto que antes del próximo invierno la situación haya cambiado. Medio Ambiente comprometió para ello cerca de dos millones de euros.
En Sardiñeiro (Fisterra), los vecinos contaron las riadas por decenas. Hace unos días remitían al Ayuntamiento una carta en que pedían que se arreglara lo que no se hizo después de las inundaciones; y es que allí los montes siguen sin accesos desde entonces.
RESPONSABLES:
"XUNTA DE GALICIA"
